La reputación de una marca depende, exclusivamente, de que sus actos y discursos coincidan entre sí. Por lo tanto, los elementos que componen dichos mensaje, deben conectarse y a su vez, tener como base la coherencia.

Este elemento, la coherencia, hace referencia a la capacidad de generar una relación lógica entre dos o más factores que se complementan. Aunque puede parecer lógico, en la práctica, lograr una coherencia eficaz es muy difícil, debido a que cada sector puede tener intereses específicos, que dificultan los resultados.

Las marcas son un activo que contempla muchos conceptos emocionales, financieros y técnicos, pero además, comunicacionales. Es en este último aspecto, donde la coherencia es muy importante. No solo los medios de comunicación que se empleen, sino también las estrategias y objetivos, deben gestionarse de forma ordenada, cuidando, siempre, los intereses involucrados. La imagen de la marca, la visión de los inversionistas y del público interno y externo, la comercialización y los requerimientos legales, se encuentran, también, implicados.

Para lograr que la coherencia pueda unir a todos esos factores, todas las áreas de la empresa deben estar alineadas y seguir un estilo de comunicación firme.

¿Qué papel juegan los medios de comunicación?

Los medios de comunicación son elementos importantes que deben unirse a la coherencia de la marca. Para eso, es necesario seleccionar, de forma adecuada, a los mismos e identificar la afinidad que tiene la audiencia, interna y externa, con dichos medios.

También, hay que tener en cuenta el rol de la marca, es decir, si es una empresa con presencia online  u offline. Dependiendo de una u otra, podrá variar el alcance y la reputación, algo que, puede repercutir en la coherencia de la identidad.

Por lo tanto, si la empresa no es coherente con la promesa de valor y su capacidad de cumplirla, no importarás la cantidad de recursos invertidos, se correrá el riesgo de que la imagen de la marca sea considerada, por el público, como negativa o poco confiable.