Los consumidores de hoy no se parecen en nada a aquellos de hace diez años. Actualmente, el cliente prioriza la calidad de la información que emite la marca, su personalización y los medios de comunicación que utiliza para llegar a él.

Estos cambios son producto de los nuevos canales digitales, que se convirtieron en tendencia y permiten al usuario, tener un acceso ilimitado de información sobre la marca. Esto genera que el consumidor produzca su propio juicio de valor sobre el producto y/o servicio, y no como en el pasado, cuando eran los profesionales del marketing, quienes establecían, a partir de un fundamento teórico, qué productos se consideraban de compra por conveniencia, inmediatos, no buscados y de menos frecuencia.

Los nuevos usuarios son personas preparadas, que tienen un alto conocimiento sobre los productos y servicios que se ofrecen, poseen gran capacidad para desarrollar búsquedas y comparaciones entre marcas.

Las expectativas y la demanda del público son cada vez más altas. Ellos esperan que las marcas conozcan cada uno de sus intereses y que se les ofrezca una experiencia diseñada, especialmente, para ellos.

¿Cómo deben reaccionar las marcas a este cambio?

Está comprobado que el 81% de los consumidores realizan una investigación, por Internet,  antes de tomar la decisión final. Estos ciber clientes, consultan más de diez fuentes informativas antes de adquirir el producto. Entre las fuentes más consultadas resaltan los motores de búsqueda y las redes sociales.

Muchas empresas invierten en técnicas de investigación para conocer quiénes son sus compradores. De esta forma, se anticipan a sus necesidades y logran realizan una oferta acorde a las mismas.

Por otro lado, es importante reforzar la plataforma del servicio al cliente , ya que son muchos los consumidores que la utilizan.